¿PÁNICO AL VETERINARIO?
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A PREPARAR LA VISITA

Es el “médico” de tu perro. El veterinario es el profesional de la salud que se ocupa de prevenir, diagnosticar y curar en forma clínica o quirúrgicamente, las patologías que afectan a los animales. También se encarga de cuidar de la salud de las personas que viven en contacto con animales (zoonosis).
Siempre que detectes algún síntoma o notes que tu perro no se siente bien. En el caso de no percibir sintomatología alguna, es aconsejable realizar revisiones como mínimo una vez al año.
Por su cercanía y conocimiento general de tu perro, puedes preguntarle todo aquello que te preocupe sobre su salud, cuidados o aspectos relacionados con su comportamiento y educación.
Te preguntará sobre la sintomatología y el tiempo que ha pasado desde que notaste que tu perro lo sufría por primera vez. También evaluará la historia clínica del animal. Es importante que anotes los síntomas que hayas visto, las comidas, etc., para poder explicárselo al profesional veterinario.
En la primera revisión veterinaria de un perro (si es cachorro suele realizarse aproximadamente a los 2 meses de edad) se realizan algunas pruebas rutinarias básicas como el chequeo de los ojos, los oídos y los dientes, la piel, las patas, y el vientre. También se toma la temperatura del perro y se realiza una auscultación.

Según los resultados de las pruebas o el estado del perro pueden requerirse algunas pruebas complementarias como pueden ser un análisis de sangre, de heces, radiografías, etc.

En una primera consulta, habitualmente también se aconseja colocar el microchip de identificación. Además, el veterinario determinará las pautas de desparasitación y vacunación del perro, y te ofrecerá toda la información necesaria para que puedas cuidar de él y asegurar un crecimiento adecuado, una alimentación correcta y una salud óptima.

En caso que hayamos adoptado o adquirido al perro, es indispensable que la persona que nos lo ha cedido nos entregue la documentación pertinente, en especial la cartilla sanitaria, donde figurarán las vacunas y desparasitaciones, si es que se le han aplicado. En algunos casos, el perro estará ya identificado, es decir, llevará el microchip y, por tanto, nos deberá entregar la documentación que así lo acredite para poder realizar el cambio de nombre de propietario en el veterinario.
La importancia de la desparasitación no reside únicamente en conservar la buena salud de nuestros amigos de cuatro patas, sino también como una forma de protegernos también a nosotros mismos ya que, algunos parásitos pueden ser transmisibles al ser humano, fenómeno que se conoce como zoonosis. Nuestro veterinario podrá asesorarnos para establecer un control antiparasitario adecuado.

Existen muchos parásitos que pueden afectar a perros, como lo es por ejemplo el Leishmania infantum, parásito productor de la leishmaniosis canina en España. Este parásito puede ser transportado de un huésped a otro mediante los flebotomos, y la enfermedad puede afectar tanto a perros como a personas.

Por este motivo, es fundamental seguir la pauta de desparasitación recomendada por el veterinario; él conoce las necesidades de nuestro perro y que podrá asesorarnos en el producto que mejor encaja según su fisiología.
Hay algunos trucos que podemos seguir para conseguir que el perro pierde el miedo a visitar al veterinario. Aquí os damos seis consejos. Empezamos:

Uno: Visitas frecuentes y...¡Con premios!
El mejor modo de prevenir el miedo al veterinario es acostumbrarle desde su etapa de cachorro. Pero, ¿qué hacer cuando el perro adulto ya ha desarrollado el miedo? Visitas cortas, habituales y placenteras con el veterinario ayudarán a rebajar su ansiedad. Por ejemplo, una cita sólo para pesarlo o en la que sólo le ofrecemos premios comestibles. Estas medidas le ayudarán a asociar la entrada en la clínica con un momento placentero.

Dos: El viaje en coche
Para algunos perros, la temida y poco agradable visita al veterinario puede comenzar en el trayecto en coche hacia la clínica.

Algunos trucos para evitarlo: no uses únicamente el coche para trasladar a tu perro al veterinario, utilízalo también en otras situaciones, como para iros de excursión, etc., elige un sistema de anclaje seguro para el perro y, cómo no, ofrecerle premios y caricias.

Tres: Premios y juegos
Ofrecerle galletas antes de entrar en la consulta e, incluso, mientras esperamos en la sala de espera pueden servir para que el perro relacione la experiencia del veterinario con una vivencia positiva. La educación en positivo del perro nos puede servir para alejar los miedos.

Cuatro: Acostúmbrale a que lo manipulen
Algunos perros con miedo a las visitas veterinarias tienen, además, poca tolerancia a ser manipulados. ¿Qué pautas te aconsejamos para que se acostumbren al contacto con personas? Proporcionarles caricias y amor, juegos de contacto, cogerles las patas con frecuencia...

Una de las cosas que más molesta a los perros es que les miren dentro de las orejas y les manipulen los ojos. Acostumbrarlos de pequeños es muy importante en caso de otitis, conjuntivitis, y otras patologías de ojos y oídos. Algunos perros deben ser sedados para manipularles.

Cinco. Dale algunos masajes
Aprender a dar un masaje a tu perro no es difícil y lograrás que se relaje: puedes desde ofrecer un masaje en las patas y cuello, manipular con suavidad la columna vertebral hasta acariciar la parte trasera de las orejas.

Por último, Veterinario a domicilio
Para los más miedosos, hay veterinarios que ofrecen visitas a domicilio. Suele ser más relajante, ya que el perro no debe trasladarse y es atendido en un entorno conocido.

Esperamos que nuestros consejos te hayan sido de utilidad. Si necesitas más información, consulta con tu veterinario de confianza.