MOSQUITOS TRANSMISORES DE LA LEISHMANIOSIS

¿QUÉ ES UN FLEBOTOMO O MOSQUITO
TRANSMISOR DE LA LEISHMANIOSIS?

Los flebotomos son insectos parecidos a los mosquitos. Muchas veces se les denomina mosquitos por su parecido físico, sin embargo, son solamente parientes cercanos, más pequeños, silenciosos y con un estilo de vida diferente.

Sus características externas pueden hacer que le confundamos con un mosquito común, aunque mucho más pequeño, estos que apenas vemos durante los meses fríos. Pero en realidad se trata de un insecto adaptado perfectamente al clima mediterráneo durante todo el año.

¿DÓNDE HABITAN?

A diferencia de los mosquitos comunes, los flebotomos no suelen criar o acumularse en zonas de agua estancada sino que crían en lugares oscuros y húmedos llenos de restos de materia orgánica como restos de poda, escombros, etc.

Aunque prefieren la vida en el exterior, los flebotomos pueden introducirse y picar dentro de las construcciones humanas.

Solamente las hembras se alimentan de sangre de sus hospedadores para poder desarrollar y poner sus huevos. Estas, una vez que han picado, se ocultan incluso dentro de las habitaciones, detrás de cuadros, muebles, etc. para realizar la digestión de la sangre y, luego, salen al exterior para la puesta de los huevos.

¿CÓMO LLEGAN A TU PERRO?

Los adultos pueden volar varios kilómetros de distancia, ayudados por el viento, hacia lugares donde las condiciones ambientales son adecuadas y hay perros de los que alimentarse. También les atrae la luz. Eso hace que estén muy asociados a las viviendas y que el riesgo de picar sea muy alto en el interior de las casas.

Suelen volar al atardecer y de noche entre mayo y octubre cuando las temperaturas y la humedad son óptimas para su ciclo vital. En las zonas cálidas de nuestra geografía están presentes todo el año.

En España, existen dos picos de máximo riesgo donde hay más cantidad de hembras ingiriendo sangre: junio y septiembre-octubre, aunque el cambio climático está extendiendo a otras zonas geográficas y está alargando los meses en los que el flebotomo es más activo.

¿QUÉ DAÑOS PUEDEN CAUSAR A TU PERRO?

La picadura por sí misma no es un problema para tu perro. El daño más importante es la transmisión de la leishmaniosis. Llega a nuestros perros a través de la picadura del flebotomo, quién lo “traslada” de un animal a otro en su aparato bucal. Cuando el flebotomo ingiere sangre de un perro infectado se “carga” de parásitos y los transmite a un nuevo hospedador cuando le pica. Una vez entra en el torrente sanguíneo de un perro se instala en las células causando daños en los tejidos afectados.

La variedad de síntomas es tan grande como órganos pueden verse afectados, es decir, innumerable. Puede producir lesiones de piel, alteraciones oculares, artritis, adelgazamiento, o problemas orgánicos graves si se ven afectados órganos vitales como el hígado o los riñones. Una vez que un perro se infecta con leishmaniosis será portador de la enfermedad durante toda su vida.

La leishmaniosis es una enfermedad endémica en nuestro país, lo que significa que es muy frecuente. Con el cambio climático, la vida del insecto transmisor de este parásito, el flebotomo, se ha prolongado, por lo que el riesgo de infección es un hecho real durante todo el año.

¿CÓMO COMBATIRLOS?

En España, el clima hace muy difícil evitar las zonas donde vive el mosquito, ya que el cambio climático está extendiendo el riesgo por todo el país.

Por esta razón, la utilización de productos repelentes es una forma de prevenir que piquen a nuestros perros. La utilización de Advantix® cada tres semanas es eficaz para repeler flebotomos y el contagio de la leishmaniosis.

¿SABÍAS QUÉ…?

La leishmaniosis es una enfermedad zoonótica, es decir, puede afectar a las personas si un flebotomo infectado con Leishmania les pica y les transmite el parásito. Existen dos formas clínicas de leishmaniosis en humanos: cutánea y visceral, siendo esta última más grave al afectar a los órganos internos. No obstante, en España la leishmaniosis no es una enfermedad frecuente en humanos.

Es importante destacar que la leishmaniosis no se transmite por contacto directo de persona a persona o de animal a persona, sino que siempre tiene que haber un vector (insecto transmisor), que será el que pique y la transmita.

Porcentaje de leishmaniosis según zona geográfica*