Blog

Advantix®

22/05/2017 - Salud canina  

¡Atención! ¡Orugas de procesionaria!

Entre la gran familia de insectos de nuestra geografía hay algunos que preocupan especialmente a los propietarios de mascotas, entre ellos y en estas fechas especialmente, las orugas de procesionaria.

Si bien las orugas de procesionaria son conocidas en nuestro país, ya que se trata de fauna autóctona que habita en los bosques de pinos desde hace mucho tiempo, en los últimos años su expansión y su mayor permanencia en el entorno está causando problemas cada vez mayores.

 

¿Por qué debe preocuparnos?

Las orugas no son animales agresivos. Son pequeños insectos que habitan en los bosques de pinos y en los que desarrollan su ciclo vital,  lo que no implica a los mamíferos en ninguna de sus fases. Sin embargo, su cuerpo está recubierto de espículas microscópicas que contienen una sustancia urticante. El contacto con estas espículas es la amenaza real a la que nos referimos cuando hablamos del peligro de las orugas de procesionaria.

 

¿Cuándo debemos estar alerta?

Seguramente habrás visto en las ramas de los pinos unas bolsas tejidas de color blanco que miden unos 20 cm de diámetro. En su interior pasan el invierno las orugas esperando el buen tiempo. Cuando se suavizan las temperaturas salen de esta bolsa y descienden hasta el suelo para enterrarse y finalizar su ciclo vital. Las orugas de procesionaria solamente son accesibles durante la fase de eclosión de su “nido”.

Es en este momento cuando podemos encontrarlas mientras paseamos por el bosque, formando filas de orugas como auténticas procesiones.

Si no les hacemos caso ellas no van a hacernos nada, pero si las tocamos van a desprender sus espinitas urticantes sobre nuestra piel. Si es nuestro perro quien, curioseando, acerca su hocico a ellas, va a recibir una buena cantidad de espículas en toda la zona de contacto.

 

¿Qué daños pueden causar?

El contacto con las orugas va a producir una irritación de la zona que puede ser muy grave. La mayor parte de los perros entran en contacto con ellas por la cara lo que implica zonas de piel muy sensible (párpados, orejas, belfos) y zonas de mucosas muy delicadas (ojos, nariz, labios y lengua).

La erupción produce mucho picor y dolor, lo que, a su vez, ocasiona nerviosismo y agitación a la víctima.

Si no actuamos de forma rápida y adecuada la irritación puede convertirse en necrosis y el animal puede llegar a perder tejido afectado. En esta entrada puedes encontrar algunas medidas de urgencia, pero lo más importante es acudir cuanto antes a tu veterinario.

La convivencia entre niños y perros

Anterior

06/06/2017

La convivencia entre niños y perros

El veterinario, una vez al año

Siguiente

12/05/2017

El veterinario, una vez al año