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06/07/2017 - Salud canina   Consejos mascoteros  

¡Atentos! ¡Temporada de espigas!

Si eres observador, habrás detectado que en estas fechas muchas zonas verdes donde solemos pasear con nuestros perros están repletas de unas plantas parecidas al trigo. Forman una flor en forma de espiga que crece verde y tierna, pero se convierte en una espiga dorada y seca que se separa en pequeñas espiguillas cuando la tocamos.

Estas pequeñas espigas se convierten todos los años durante la temporada de calor en un problema para nuestros amigos de cuatro patas.

 

¿Cuándo ocurre?

Cuando un perro camina entre las espigas, éstas se descomponen y se convierten en decenas de pequeñas formas vegetales en forma de flecha que se pegan literalmente al cuerpo (si paseas cerca de tu perro seguro que también te llevarás alguna en el zapato o el pantalón).

 

¿Por qué son un problema?

La forma de flecha de las espigas facilita su desplazamiento en una sola dirección. Cuando entran en contacto con el perro se clavan allí donde estén. Si el pelo del perro es capaz de frenarlas solamente originarán un nudo de pelo, pero si el pelaje es una barrera insuficiente la espiga se clavará en la piel o mucosa y avanzará a través del tejido causando una reacción de cuerpo extraño que detallamos abajo.

 

¿A qué parte del cuerpo afectan?

A cualquiera. Las espigas se adentran en el perro por cualquier orificio natural o bien atravesando la piel.

Frecuentemente las encontramos en la cavidad nasal cuando el perro olfatea en una zona verde. Las orejas también son uno de los lugares más comunes donde encontrarlas casi siempre dentro del todo del conducto auditivo.

Ojos, boca, espacio interdigital y el tejido subcutáneo de la zona ventral también son localizaciones comunes.

 

¿Cómo saber si nuestro perro tiene una espiga clavada?

Hay muchos síntomas que nos pueden hacer sospechar de ello, aunque ninguno suele ser definitivo. Si tu perro muestra de repente alguno de estos signos tras un paseo por el campo o una zona verde justamente en esta época del año, la sospecha será muy elevada pero siempre será el veterinario quién deberá confirmar su presencia mediante algunos actos clínicos.

  • Estornudos fuertes y repetidos
  • Ladeo o sacudidas frecuentes de la cabeza.
  • Lamerse con insistencia algún espacio interdigital
  • Inflamación o supuración de alguna parte del cuerpo que se acompaña de dolor
  • Parpadeo intenso, ojo cerrado, muestras de dolor ocular, secreción lagrimal intensa.

 

¿Qué debemos hacer ante la sospecha?

Acudir cuanto antes al veterinario.

Aunque el cuerpo intente desintegrarlas, las espigas tardan mucho tiempo en hacerlo y mientras eso no sucede avanzan entre el tejido que hayan conquistado. Así una espiga que entra por el pabellón auricular se dirigirá hacia el interior del canal auditivo pudiendo llegar a perforar el tímpano. Si entra por un orificio nasal avanzará hasta la laringe o incluso podría llegar a las vías respiratorias inferiores. Y en el caso que atraviese la piel puede crear un trayecto infectado en forma de túnel que puede dirigirse a cualquier parte del perro, desde una zona de piel alejada del origen hasta algún órgano interno de la cavidad torácica o abdominal.

La mayoría de perros requieren sedación o anestesia general para encontrar y extraer la espiga y, según sea su localización, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para conseguir resolver el problema.

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