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21/03/2016 - Consejos mascoteros  

Dermatitis acral por lamido

¿Qué es?

La dermatitis acral por lamido es una alteración de la piel causada por un constante lamido de una zona determinada del cuerpo del perro.

La acción de la lengua sobre un punto concreto produce pequeños traumatismos que, al ser tan repetitivos, acaban por inflamar la zona afectada.

La lesión se caracteriza por una zona circular que cambia de coloración a un tono anaranjado o marrón por la oxidación del pelo bajo el efecto de la saliva. Con el paso del tiempo se convierte en una área abultada y alopécica (sin pelo) y, tras varias semanas acaba produciéndose una úlcera sangrante que se infecta con facilidad.

¿Dónde se produce?

La zona más frecuentemente afectada suele ser la zona dorsal de las patas delanteras a la altura de la articulación de la muñeca, es decir en la zona de los huesos del carpo.
Algunas veces se ven también afectadas las articulaciones de los tarsos o tobillos, en las extremidades traseras.

¿Por qué se lame mi perro?

Varios factores pueden originar el exceso de lamido.

  • Picor: parásitos externos, reacciones de sensibilidad cutánea o alergias, generan prurito intenso en la piel, lo que hace que el perro se chupe o se muerda con los incisivos.
  • Dolor: algunos perros que sufren dolor en las articulaciones pueden mostrarlo lamiéndose la zona afectada con insistencia en un intento de aliviar su molestia.
  • Problemas neuromusculares: algunas patologías en el aparato locomotor pueden provocar daño o molestias en las estructuras neuromusculares superficiales que el perro puede demostrar con un excesivo lamido.
  • Estrés o ansiedad: la frustración por situaciones que el perro no puede controlar, el aburrimiento o la ansiedad pueden reflejarse en conductas repetitivas como deambular en círculos o lamerse las extremidades con obsesión.

¿Cómo lo podemos resolver?

Conocer la causa del exceso de lamido en un perro no es tarea fácil. En primer lugar hay que descartar patologías primarias que causen picor o dolor. Para ello es imprescindible realizar las siguientes pruebas:

  • Radiografías de la zona afectada buscando signos de daño articular u óseo
  • Citología y cultivo bacteriano buscando microorganismos responsables de pioderma (infección de piel)
  • Biopsia de piel para descartar presencia de parásitos cutáneos como ácaros o leishmania, así cómo alteraciones que puedan estar causando dolor o picor.
  • Tratamiento antiparasitario externo correcto para asegurarnos la ausencia de pulgas, garrapatas, piojos, etc.

Una vez descartados todos los problemas orgánicos debemos evaluar el ambiente del perro comprobando su nivel de dependencia a las personas, su nivel de actividad física diaria, su relación con el entorno, etc. Si hemos descartado todos los problemas físicos que justificarían el exceso de lamido, podremos pensar en una alteración de la conducta que deberá ayudarnos a resolver un especialista en comportamiento canino.

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