Blog

Advantix®

12/04/2017 - Salud canina  

¿Qué es la displasia de cadera en perros?

La displasia de cadera es una alteración de la articulación coxofemoral, es decir la articulación entre la parte superior del fémur y la cadera.

Se caracteriza por ser una enfermedad hereditaria que puede aparecer a edades muy tempranas y que degenera con la edad.






CAUSAS

Como hemos comentado, se trata de una enfermedad hereditaria, pero aunque el componente genético es determinante, no es el único factor que incide en la presentación de la enfermedad. Los agentes externos al perro que pueden facilitar el desarrollo de la displasia de cadera son los siguientes:

  • Sobrepeso
  • Desarrollo muy rápido del cachorro
  • Ejercicio excesivo o violento
  • Traumatismos
  • Alimentación inadecuada

 

CÓMO RECONOCERLA

La displasia de cadera se puede manifestar de formas distintas según su severidad, ya que existen diferentes grados de alteración de la articulación. La raza y la edad del perro también son determinantes en su sintomatología.

Los casos leves pueden tardar a mostrar signos y cuando lo hacen suelen ser más bien discretos y a menudo pasar inadvertidos. A menudo los dueños detectan solamente un perro que es poco juguetón o que camina de forma un poco extraña.

En casos graves, los síntomas aparecen ya a corta edad (desde los 3-4 meses), siendo perros que presentan cojeras evidentes, tienen un mal posicionamiento de las articulaciones, rehúsan el ejercicio, tienden a llevar su peso a la parte anterior del cuerpo, etc.

Las razas grandes sufren más las consecuencias de esta patología ya que la articulación afectada debe resistir mucho más peso.

Con el paso de los años, todos los perros que sufren displasia de cadera se verán afectados por la degeneración articular o artrosis que aumentará el dolor y la sintomatología.

Para diagnosticar de forma adecuada la displasia de cadera, tu veterinario realizará radiografías a tu perro, seguramente bajo sedación. Con ello podrá determinar si la articulación coxofemoral es normal o no y evaluar la posible existencia de artrosis.

 

TRATAMIENTO

Los casos leves pueden vivir muchos años sin necesidad de un tratamiento invasivo, solamente adaptando las condiciones de vida del perro a su enfermedad para evitar que aparezcan síntomas. El ejercicio controlado y regular ayuda a mantener tonificada la musculatura para compensar la inestabilidad de la articulación. La administración de protectores de las articulaciones ayuda a prevenir o retrasar la artrosis y los antiinflamatorios disminuyen el dolor cuando este se hace presente.

En los casos más severos suele ser necesaria una intervención quirúrgica dirigida a corregir el defecto articular o bien a eliminar el dolor.

 

PREVENCIÓN

Aunque no podemos incidir sobre la genética de los perros, sí podemos intervenir sobre los factores externos que influyen en esta enfermedad.

Ya desde cachorros, sobre todo en los de razas predispuestas o gigantes, debemos controlar el ejercicio (evitar los impactos y el ejercicio intenso entre los 4 y los 8 meses), alimentarles durante toda su vida con una comida equilibrada y de calidad, evitar el sobrepeso y administrar protectores de las articulaciones durante la fase de crecimiento.

Los controles veterinarios nos ayudarán a detectar de forma precoz ésta y otras enfermedades antes de que se agraven.

La filariosis en perros

Anterior

20/04/2017

La filariosis en perros

El kit para pasear con nuestro perro por la montaña

Siguiente

04/04/2017

El kit para pasear con nuestro perro por la montaña