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09/02/2015 - Historias de perros  

Leishmaniosis bajo sospecha: la historia de Blacky

Blacky es un perro que fue llevado a  la consulta de su veterinaria porque algunas zonas de su piel se habían quedado sin pelo: los pabellones auriculares,



alrededor de los ojos y las zonas de apoyo de codos y caderas. Además, había perdido peso, sus ojos estaban llorosos y a menudo producían una secreción amarillenta.

Los propietarios de Blacky son personas mayores que habían pasado un tiempo enfermas y no habían podido prestar la atención que querían a su compañero canino, por lo que desconocían con exactitud la evolución de las lesiones, si Blacky se rascaba o comía menos de lo habitual, entre otros detalles.

La veterinaria exploró a Blacky de arriba abajo y comprobó que, a pesar de estar un poco delgado, no presentaba dolor en ninguna parte del cuerpo, su estado anímico era bueno y su temperatura corporal era la adecuada.

Lesiones en la piel y picor



Sin embargo, detectó que  las orejas de Blacky algunas zonas sin pelo que, además, estaban enrojecidas y presentaban descamación, costras e infección. Las mismas lesiones se presentaban alrededor de los ojos (estaban enrojecidos y producían una secreción purulenta), y en las extremidades, sobre todo en los codos.

Además, sus ganglios linfáticos presentaban un ligero aumento de tamaño.

Mientras conversaba con los dueños del perro, la veterinaria pudo observar también que el can no paraba de rascarse: sacudía la cabeza, frotaba la cara contra las piernas de sus dueños y se mordía con insistencia las patas.





Las pruebas

Ante las lesiones que presentaba Blacky, la veterinaria solicitó  algunas pruebas complementarias: un raspado de piel y un análisis de sangre que incluía una prueba de leishmaniosis.

Los resultados de estas pruebas determinaron que Blacky no sufría leishmaniosis sino que padecía una infección por un tipo de sarna denominada sarcóptica, una enfermedad contagiosa causada por unos pequeños ácaros (Sarcoptes scabiei, en la foto) que colonizan la piel produciendo descamación, falta de pelo y mucho picor. La sarna es una enfermedad zoonótica, es decir, que puede contagiarse a las personas.

Una vez diagnosticado, se le recetó a Blacky un tratamiento que consistió en un colirio para los ojos, un antibiótico oral para la infección de piel y la aplicación periódica de unas pipetas antiparasitarias. ¡Tan sólo pasaron 4 semanas y Blacky está de nuevo recuperado!

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Tag:
   Salud Canina   Advantix   Leishmaniosis  
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