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14/04/2014 - Historias de perros  

La leishmaniosis tiene nombre: el caso de Primer

Hoy queremos compartir con vosotros la historia de Primer, un bodeguero ratonero andaluz que vivía en las cuadras de una hípica en una zona de campo cercana al Mar Mediterráneo. Toda su vida la había pasado conviviendo con otros animales, durmiendo sobre la paja y campando a sus anchas entre los caballos (y entre las pulgas). Siempre había tenido la piel delicada y sus dueños lo atribuían a la falta de aseo y las "heridas de guerra" que sufría en sus escapadas.

Problema sin solución

Cuando tenía 8 años sufrió un accidente y se rompió una de sus patitas: ¡su tibia se fracturó completamente! Entonces, Primer pasó por quirófano para reparar la lesión. Tras un largo tiempo de espera, las radiografías de control demostraron que, aunque la cirugía había ido perfectamente, la fractura no se solucionaba porque el hueso no se acababa de soldar.

Al reevaluar su caso, los veterinarios sospecharon que podía haber alguna enfermedad subyacente que estuviera frenando la cicatrización del hueso, impidiendo que los extremos rotos se unieran para formar un callo óseo de calidad. Para constarlo, a Primer se le realizó un análisis de sangre en el que se descubrió que tenía leishmaniosis. Sus órganos internos funcionaban correctamente, pero la enfermedad estaba en pleno apogeo y ocupaba la atención de las defensas de Primer, muy atareadas en eliminar la infección.

Frenar la leishmaniosis

Se instauró un tratamiento contra la leishmaniosis y, en unos días, el cambio fue espectacular: Primer fue operado otra vez de su fractura y en unas pocas semanas su hueso se había soldado y caminaba de nuevo a cuatro patas. Y no sólo eso, Primer aumentó de peso, su pelo empezó a crecer en las zonas en que había desaparecido hacía tiempo, disminuyó progresivamente la caspa que recubría su piel y se resolvieron las conjuntivitis recurrentes desde hacía tiempo. Además sus analíticas posteriores demostraron un total control de la enfermedad.

Así que, aunque Primer era un perro aparentemente feliz, la leishmaniosis le estaba afectando desde hacía tiempo. Sus dueños nunca pensaron que sus problemas de piel fueran causados por esta enfermedad. De hecho, si no se hubiera roto la patita, la leishmaniosis probablemente habría avanzado sin control llegando a comprometer la vida de este activo bodeguero.

Lesiones en la piel y otros síntomas

En su caso, la leishmaniosis se presentó inicialmente en su forma cutánea, ocasionando lesiones como descamación de la piel, alopecia (falta de pelo), blefaritis (inflamación de los párpados), adelgazamiento y ligera apatía. Sin embargo, la fractura en su extremidad demostró que este parásito podía afectar cualquier parte del organismo y provocar daños más importantes que los iniciales.

Ahora Primer vive feliz con sus dos compañeras Coca y Filomena. Todos ellos protegidos cada mes con Advantix®: las dos amigas para prevenir el contagio y Primer para evitar la propagación de la enfermedad.

Y vosotros, ¿habéis experimentado una historia similar con vuestro perro? ¡Animaos y compartidla con nosotros en Facebook, Twitter e Instagram!

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