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30/03/2015 - Stop parásitos  

¿Parásitos externos? ¡Mejor si no pican!

Cuando hablamos de los parásitos externos que pueden infestar a nuestros perros nos vienen de inmediato a la cabeza esos pequeños insectos que nos producen pánico sólo de imaginarlos correteando por el pelaje de nuestro amigo peludo.

Sin embargo, es importante saber que más allá de su desagradable presencia, pueden transmitir enfermedades a nuestro cánido.


¿Qué enfermedades transmiten los parásitos externos?

Tanto las pulgas, las garrapatas como los mosquitos y flebotomos pueden transmitir una multitud de enfermedades que pueden afectar a nuestros perros y, en algunos casos, también a las personas (las llamadas zoonosis).

Estas enfermedades se conocen con el nombre de Enfermedades Transmitidas por Vectores en animales de compañía (ETV o CVBD, siglas en inglés de Companion Vector-Borne Diseases). Entre las más frecuentes podemos destacar enfermedades causadas por protozoos como la babesiosis o la leishmaniosis; infecciones bacterianas como la bartonellosis, la enfermedad de Lyme, la anaplasmosis o la ehrlichiosis; enfermedades provocadas por gusanos como la filariosis y enfermedades causadas por algunos virus.

En algunos casos pueden pasar desapercibidas o provocar síntomas leves y fácilmente reversibles, pero en la mayoría de las ocasiones estas enfermedades provocan cuadros graves que pueden llegar a causar la muerte del animal. Además, algunas de ellas son zoonóticas, es decir, pueden ser transmitidas a las personas por el vector en cuestión, en el caso la leishmaniosis por ejemplo, sería un flebotomo infectado.

Cada agente infeccioso provoca una enfermedad distinta en nuestros canes, pero tiene en común que todas son transmitidas por la picadura de un parásito externo, por lo que la mejor forma de proteger al perro es evitando la picadura.

¡Que los parásitos no piquen ni una sola vez!

Cuando un parásito succionador de sangre (hematófago) pica a nuestro perro, su saliva entra en contacto con el torrente sanguíneo. En este preciso momento, que puede durar tan sólo unos pocos segundos (como en el caso de los flebotomos o los mosquitos) o hasta semanas (como el caso de las garrapatas), es cuando nuestro perro corre el riesgo de contraer una de estas enfermedades.

El riesgo de infección existe con una sola picadura y aumenta a medida que crece el número de parásitos externos que atacan a nuestro amigo peludo.

Cada vez que una pulga pica a tu perro puedo estar inoculándole una bacteria; cuando un flebotomo infectado ingiere sangre de tu amigo canino puede transmitirle la leishmaniosis; o cuando una garrapata pica al perro puede contagiarle la ehrlichiosis, o cuando un mosquito anopheles se alimenta de la sangre de tu peludo puede estar infectándole con filarias o gusanos del corazón... y así, un largo etcétera de enfermedades.

Por esta razón, es de vital importancia que los parásitos externos no piquen ni una sola vez a nuestro perro. Esto se consigue solamente con la aplicación adecuada y durante todo el año de productos repelentes como las pipetas Advantix, que impiden que pulgas, garrapatas, flebotomos y mosquitos se acerquen a nuestra mascota.

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